Las 3 V’s de Big Data son Volumen, Velocidad y Variedad. El concepto de Volumen es fácil de entender. Sin embargo, lo que es más complicado es definir el límite a partir del cual dejamos atrás el Business Intelligence (BI) tradicional para adentrarnos en territorio Big Data.

¿Existe un Volumen máximo para un proyecto de BI? ¿Cuál es Volumen que nos lleva a la utilización de Big Data por la imposibilidad de obtener respuestas analíticas con una solución tradicional dentro de los requerimientos funcionales definidos?

Volumen y tecnología

El Volumen puede medirse en número de registros (miles, millones, miles de millones…) o en tamaño en disco (Gigabytes, Terabytes, Petabytes…).

Suele ocurrir que cuando alguien está acostumbrado a trabajar con cierto volumen de datos, oir hablar de volúmenes superiores en un par de órdenes de magnitud, genera cierto asombro. Es como si ese volumen fuera ir más allá de los límites del universo conocido. De hecho, mi experiencia me ha mostrado que la gente inicialmente suele plantearse cómo poder trabajar con esos volúmenes con la tecnología con la cual trabajan normalmente, es decir, con tecnología dimensionada para volúmenes más pequeños. Y como es de esperar, el rendimiento suele ser bastante pobre, según cuentan los propios afectados.

Pero si incrementamos las especificaciones de las máquinas donde se producen el proceso, almacenamiento y análisis de los datos, vemos que esos volúmenes imposibles de gestionar, pueden ser tratados sin ningún problema. Es decir, la tecnología da soporte al tratamiento de los datos. A mayor volumen de datos, mayor deberá ser la tecnología para dar respuesta a las tareas necesarias para lidiar con los datos.

En una situación así, incrementar la memoria (RAM, cache, etc.), la velocidad de los discos duros donde se almacenan los datos, de las controladoras de discos, del bus que conecta los diferentes componentes tecnológicos de un ordenador, y la velocidad de transferencia de la red, permite incrementar el poder computacional de una solución de BI.

¿Dónde está el límite?

He aquí la pregunta del millón.

Para la gran mayoría de organizaciones que disponen de una solución BI, la ampliación del hardware es una solución de recorrido relativamente corto. El incremento de la capacidad tecnológica va ligado a un incremento del coste del hardware. Y para esta gran mayoría de organizaciones, la inversión tecnológica tiene unos límites (basados en los presupuestos) que no les permiten obtener máquinas de alta capacidad computacional y alto rendimiento.

Para este grupo de organizaciones, se suele decir que el límite de una solución de BI tradicional, con un Data Warehouse como repositorio central de información analítica, está en los pocos Terabytes.

Existen algunas organizaciones (grandes corporaciones y administraciones públicas), que sí que pueden permitirse este tipo de tecnología. En este caso, los volúmenes que pueden llegar a procesar pueden llegar a ser muy grandes, pero puede ser que incluso esta tecnología no sea suficiente para según qué escenarios analíticos.

Para estas organizaciones, si disponen de tecnología punta, el volumen puede superar los pocos Terabytes citados anteriormente, aunque no va mucho más allá si se requiere obtener un buen rendimiento. ¿Cuánto más allá? Dependerá del diseño de la solución analítica, las consultas, la carga del sistema… En fin, depende de tantos factores y tan complejos, que es imposible dar un número a ciencia cierta.

Big Data como solución

Cuando la tecnología no puede incrementarse y el sistema no proporciona un buen rendimiento a las consultas analíticas, es el momento de plantearse un cambio. En este escenario, una solución de BI tradicional no puede dar respuesta debido a la gran cantidad de datos, por lo que es necesario explorar más allá del BI basado en un Data Warehouse.

Big Data, basado en el paradigma tecnológico de la computación distribuida, ofrece una solución a las limitaciones por grandes volúmenes de un BI tradicional.

La tecnología usada por un sistema analítico basado en Big Data no precisa ser de altas especificaciones, sinó que permite trabajar con hardware más modesto. El gran poder computacional de Big Data se basa en el trabajo cooperativo de los diferentes nodos que forman el cluster de Big Data. Además, esta red de máquinas puede crecer de manera flexible, lo que permite ver incrementadas las especificaciones del cluster y por tanto su capacidad de proceso de datos y cálculo.

Conclusión

El límite del Volumen de un BI tradicional no viene dado por un número sinó por la tecnología usada. A la hora de buscar un número, el más habitual ronda los pocos Terabytes.

Incrementar el poder computacional permite a una solución de BI procesar más datos de manera más eficiente, pero siempre encontraremos un límite (bien por rendimiento, bien por presupuesto en una organización).

Big Data aporta la computación distribuida como signo de identidad diferencial respecto al BI tradicional. Esto permite tratar con volúmenes de datos muy superiores al BI tradicional a la vez que lo hace con un mejor rendimiento.