El análisis de datos es usado principalmente para la obtención de respuestas que permitan mejorar la toma de decisiones dentro de una organización.

Un aspecto muy importante a tener en cuenta sobre ese análisis es el de los diferentes usos que se pueden dar a esos datos, tanto dentro como fuera de esa organización. Y es ahí, en el uso de los datos por entidades externas a dicha organización, donde el término «monetización de datos» adquiere una gran relevancia.

 

Ámbitos de aplicación de la información

Podemos distinguir dos ámbitos de aplicación de la información:

En el ámbito interno, los datos disponibles en la organización deben ser tratados y analizados para obtener información valiosa para los diferentes actores de los procesos de negocio internos. Es muy conveniente exponer esos datos en bruto y esa información derivada de éstos de manera transversal, para que todas las áreas de negocio puedan disponer de ellos. De esta manera, democratizando el acceso a la información, poniéndola al abasto de todos los empleados, se dispone de más herramientas para encontrar respuestas a nuestras preguntas. Y esto permite una mejor toma de decisiones.

Sin embargo, no hay que descuidar el ámbito externo en la explotación de esa información. Es decir, el uso de esos datos por organizaciones externas.

Monetización de los datos

Empecemos con unas preguntas:

La monetización de datos o información consiste en la venta de éstos a organizaciones, y es la respuesta a las preguntas anteriores.

Cuando se dispone información que puede ser útil para otras organizaciones, ésta debe ser considerada como un producto con valor propio, que puede ser comercializado. Por tanto, es importante realizar un ejercicio visionario para encontrar ese mercado para los datos.

Por ejemplo, un municipio que disponga de sensores en la calle que permitan calcular el número y flujo de peatones en las calles, podría vender esa información a empresas de publicidad estática para poder determinar las mejores ubicaciones para la instalación de paneles publicitarios.

Respecto a cómo comercializar la información, el modelo puede ser el de venta puntual (e.g. Venta de todos los datos de un año en concreto) o por suscripción (e.g. Mensualmente se distribuyen los nuevos datos al comprador). Eso dependerá de las necesidades de los nuevos clientes y de la disponibilidad de los datos.

Aspectos éticos y legales

La venta de información debe ceñirse tanto a la ética como a la legalidad.

La cesión de información personal a terceros está regulada por la ley (ver GDPR – General Data Protection Regulation), con lo cual, las transacciones de intercambio de información deben cumplir los requisitos establecidos.

Además, hay que tener también en cuenta los aspectos éticos de la cesión y venta de información. El individuo debe dar consentimiento para la cesión o comercialización de sus datos personales, y debe ser capaz de modificarlos en cualquier momento. En este punto, afloran cuestiones como el hecho de cómo repercute esto sobre los datos previamente comercializados.

Estas cuestiones quedan fuera del alcance de este artículo y debe ser consultados con un profesional del ámbito legal.

En cualquier caso, si los datos personales no son necesarios, lo mejor es eliminar esa información en la distribución de información o anonimizarla para evitar riesgos innecesarios.

Conclusión

Los datos aportan la capacidad de mejorar la toma de decisiones. Pero también tienen un valor económico.

La venta de datos e información supone en sí un nuevo producto que puede ser comercializado.

Es de vital importancia cumplir con las normas legales y éticas a la hora de comercializar los datos de que disponen las organizaciones. La violación de éstas puede suponer la imposición de sanciones económicas muy importantes.