Para realizar una tarea, es necesario disponer de las herramientas adecuadas. Con un proyecto de Business Intelligence (BI) sucede lo mismo.

En este caso, es muy importante saber qué debe hacer nuestra solución de BI, ya que hay una gran variedad de herramientas en el mercado. Y solamente con un previo análisis de los requerimientos, seremos capaces de elegir la herramienta que más nos convenga.

 

Ecosistema tecnológico

Las herramientas de BI pueden ser clasificadas en tres grandes bloques:

En cada uno de estos tres bloques podemos encontrar una gran variedad de productos de diferentes fabricantes o de comunidades de desarrolladores, de código abierto y bajo licenciamiento, y disponibles en varias plataformas.

Esta variedad conlleva una gran confusión a la hora de elegir las herramientas adecuadas para cada proyecto.

Un mal enfoque

Por desgracia, continúan produciéndose en las organizaciones errores básicos a la hora de elegir la tecnología de una solución de BI.

Básicamente, podemos reducir estos errores a dos escenarios:

En ambos casos, si la decisión final tiene en cuenta alguno de estos dos motivos expuestos, otorgándoles un gran peso en la decisión final, el peso que puedan tener los requerimientos puede acabar reduciéndose hasta el punto de ser insignificante.

Ejemplo práctico

Hace muchos años, estuve trabajando en un proyecto en Londres donde sucedió precisamente esto. Cuando me incorporé al proyecto, éste se encontraba en fase de mantenimiento, con una tecnología consolidada. La solución de BI permitía el análisis de datos refrescados a partir de cargas diarias.

La tarea que me encomendaron fue la de crear un modelo de análisis paralelo para poder consultar la información en tiempo real, utilizando una herramienta que, aunque permitía esa opción, no era la idónea para este tipo de proyectos.

Cuando llegué al proyecto no sabía exactamente qué debía hacer. Pero cuando me dijeron cuál era mi tarea, entendí perfectamente porqué necesitaban un consultor. Replicar el modelo de negocio para el acceso a los datos en tiempo real era una tarea muy complicada, y nadie en el equipo del cliente tenía la capacidad técnica para llevarla a cabo.

El proyecto duró unos tres meses, incluyendo la documentación y el traspaso al equipo del cliente. He incluido éstas dos últimas tareas porque recuerdo que el coste de documentación y de traspaso fueron altos, puesto que tuve que explicar con todos los detalles cómo había implementado la solución, incluyendo partes conceptuales de BI y partes técnicas específicas de la herramienta.

Estoy plenamente convencido de que, con otra tecnología, el desarrollo del proyecto, la documentación y el traspaso hubieran tardado mucho menos, resultando más económico y fácil de mantener por parte del cliente. Sin embargo, al no dar suficiente peso a los requerimientos y sí al fabricante, cayeron en este error.

Conclusión

A la hora de elegir las herramientas con las que trabajar en una solución de BI, es muy importante tener en cuenta los requerimientos del proyecto, tanto a nivel funcional como técnico.

Si obviamos estos requerimientos y basamos la decisión en otros factores, es probable que nos encontremos con un software que nos plantee dificultades a la hora de implementar la solución deseada. Es incluso posible que, por limitaciones de la herramienta, debamos reducir los requerimientos.

Mi recomendación a la hora de elegir el software con el que vamos a implementar nuestra solución de BI, es que tengamos en cuenta los requerimientos, teniendo en cuenta aquellas tareas a realizar tanto a corto como medio y largo plazo. Solamente de esta manera, evitaremos sorpresas desagradables con la tecnología elegida.